In Cereals, Lateral flow assays, Micotoxinas

Las micotoxinas son una gran preocupación para la industria de granos. En Europa, el pasado año ha sido particularmente demandante dado que el clima húmedo promovió el desarrollo de mohos y, por lo tanto, la producción de micotoxinas. El alto riesgo de aparición de micotoxinas requirió un refuerzo en los controles. Quisimos saber cómo la industria de granos se ocupó de éste desafío por lo que visitamos el molino Schapfenmühle en Ulm, Alemania.

 

La torre, que hasta hace poco era el silo más alto del mundo, se puede ver desde lejos. Llega a 116 metros en el cielo azul, manteniendo hasta 10.000 metros cúbicos de grano. Es increíble que el silo de vanguardia sea parte de la empresa productora más antigua de Ulm, la fábrica Schapfenmühle. Este molino de propiedad familiar que fue mencionado por primera vez en los registros en 1452, es hoy un negocio con 3 sitios de producción y más de 200 empleados. Además de las variedades de grano convencionales, como trigo, cebada, centeno, avena y espelta, el molino también muele una serie de pseudocereales como amaranto, quínoa, arroz, teff o canihua. Muchos de estos cereales disponibles en supermercados alemanes – de harina y escamas a granos hinchados – han sido procesados por Schapfenmühle.

Sin embargo, hay un problema con el que todo molino debe enfrentarse: “El principal riesgo en la producción de cereales son las micotoxinas”, dice Tobias Markieton, director de gestión de calidad de Schapfenmühle. Las micotoxinas, producidas por los hongos, son extremadamente tóxicas para los seres humanos y los animales. Cuanto más moho está presente, mayor es el riesgo de micotoxinas. El clima tiene, por lo tanto, gran influencia en la producción de micotoxinas. El último año ha sido inusualmente cálido y húmedo y por ende muy beneficioso para el crecimiento de mohos. Particularmente la micotoxina deoxinivalenol (DON) ha sido un problema importante en grandes áreas de Europa. Muchos agricultores han perdido parte de su cosecha debido a altas concentraciones de micotoxinas.

Velocidad como una prioridad clave

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El silo de Schapfenmühle

El alto riesgo de contaminación por micotoxinas requirió más controles en las instalaciones de procesamiento de alimentos – un gasto adicional que plantea un verdadero desafío en el tiempo de cosecha ya estresante. Durante la época de cosecha máxima, los camiones llegan al molino Schapfenmühle sin parar; se deben manejar hasta 100 entregas por día. Claramente, la velocidad es esencial en el análisis. “El camión no debe vaciarse hasta que todos los resultados estén disponibles”, explica Markieton. Ningún conductor tiene el tiempo de espera para averiguar si los granos son comercializables.

Con el fin de analizar las mercaderías lo más rápidamente posible, Schapfenmühle ha estado utilizando las pruebas de flujo lateral RIDA®QUICK de R-Biopharm durante varios años. En combinación con un lector, estas pruebas rápidas muestran la concentración de micotoxinas en el grano después de sólo 5 minutos. “Esto hizo que el análisis fuera manejable incluso en las horas pico y no hubo ningún cuello de botella retrasando las entregas”, informa Markieton. En total, su equipo realizó más de 1.100 pruebas durante la temporada de cosecha 2016. Casi el 15% de las muestras mostraron niveles de DON aumentados y un 10% más excedió el valor límite permitido.

Evaluación práctica a través del teléfono inteligente

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Tobias Markieton, director de gestión de calidad de Schapfenmühle

Desde el año pasado, el análisis de micotoxinas se ha vuelto aún más conveniente para los empleados de Schapfenmühle: desde entonces, han estado utilizando la RIDA®SMART APP para la evaluación de las tiras reactivas. Markieton considera que la movilidad de esta aplicación de smartphone es la ventaja decisiva en comparación con los dispositivos de lectura comunes: “La flexibilidad es muy importante para nosotros. Tenemos varias áreas de entrega; utilizando el teléfono inteligente pudimos cambiar fácilmente las ubicaciones. Por supuesto, esto es un poco difícil de hacer con un instrumento de mesada convencional.” Además, considera la aplicación superior al dispositivo utilizado anteriormente (RIDA®QUICK SCAN) en términos de facilidad de uso: “El manejo de la App es más fácil” – sin comprometer la calidad del análisis.

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La RIDA®SMART APP en acción

Nadie está contento con una contaminación por micotoxinas como lo fue el año pasado: Ni los agricultores, que tuvieron que sufrir pérdidas de cosecha, ni los molinos, que registraron gastos adicionales para el análisis y almacenamiento de grano contaminado. Sin embargo, con las tiras reactivas RIDA®QUICK y la RIDA®SMART APP, Schapfenmühle fue capaz de dominar este desafío. Queda por ver qué tan alta será la contaminación por micotoxinas en 2017, pero una cosa ya está clara: este año, Tobias Markieton y su equipo, usarán la APP RIDA®SMART, asegurando que sólo los alimentos seguros terminen en la fábrica y, en última instancia, en el mercado.

 

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