El apio es uno de los 14 alérgenos regulados en las normativas sobre etiquetado UE 1829/2003 y UE 1830/2003, por lo que se debe incluir en la etiqueta como ingrediente alimentario.

El apio es uno de los compuestos alergénicos más raros y puede encontrarse como alérgeno oculto en diversos alimentos. Por lo general, se utiliza como condimento en alimentos como productos cárnicos, salchichas, aderezos o sopas instantáneas, y puede estar presente en bajas concentraciones en platos precocinados. Para la preparación de alimentos es posible utilizar cualquier parte de la planta, tanto las hojas como el tallo y el cogollo. El apio es muy similar a plantas como el perejil, de modo que es posible confundirlas en los campos o durante la cosecha o procesamiento, lo que da lugar a la contaminación cruzada. Debido a las similitudes entre el apio y otras plantas en cuanto a taxonomía botánica, en la actualidad los ensayos de PCR en tiempo real son el método de elección para la detección y cuantificación de trazas de apio en los alimentos por su alta especificidad.

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